El establecimiento de roles en una sociedad fundada en época de conquista, ha sido la sombra inseparable en la mayoría de mujeres de esta región latinoamericana, junto al esparcimiento de prototipos de belleza insertados en el imaginario colectivo a través del tiempo y los medios de comunicación, generando ansiedad, baja autoestima ante un cuerpo falto de sensualidad por no cumplir estas generadas pautas de aceptación.
Ese espacio habitado en sus mentes, con pensamientos dubitativos, prejuicios, inseguridades se vuelve recurrente al navegar en un mar de visualizaciones de la mujer ideal, que provocan la propia vergüenza al no sentir que pueden maximizar su belleza natural, que automáticamente en una sociedad aún insertada en el pudor, la religión o los castigos divinos, se retrae este auto reconocimiento, que devela el inevitable factor femenino del encanto, aquello que diferencia a las mujeres de los hombres, sea cual sea su forma corpórea, misma que a través de los años la hemos ido encerrando lentamente, escondiéndola, privándola de presentarse en su plenitud en nuestra vida diaria.
Muchas mujeres comunes al saber que son “una mas” en este mundo de creaciones virtuales y dogmas, encaran muchas situaciones como seres inferiores, incapaces de enamorar, de conquistar, de ser vistas y ser aceptadas, de ser encantadoras y mágicas; concepciones infundadas desde siempre en una reciente sociedad de cambio donde se empieza a eliminar la preferencia de género en muchos rubros laborales, posiciones políticas, ramas del arte, lugares que hablan de la presencia de la mujer de manera activa, segura, a contraste de la ya explotada imagen, donde se aniquila la pluralidad de belleza, como figuras comerciales de la música, modelos de revista, actrices, mujeres que llenan en la sociedad el papel de satisfacer un consumo visual estereotipado. Por lo cual, desde mi experiencia en cada sesión fotográfica con esta parte del proyecto *, pude experimentar ese traspaso de mentalidad, simplemente por el hecho de ser consideradas bellas por alguien mas, capaces de ser quienes gobiernen cualquier espacio y se inunden poco a poco de su misma seguridad, de su seducción, es lo que pretendo plasmar visualmente, toda mujer es sexy, y lo mas importante es reconocerlo, sin encárcelarse o ser víctimas del ideal virtual de la mujer atractiva.
* Texto que fundamenta la primera parte de mi proyecto: “La mujer del nuevo milenio”